Crochet

viernes, 28 de septiembre de 2012

domingo, 4 de septiembre de 2011

Oraciones.


Oración al Inmaculado Corazón de María
 
El más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús,
trono de las misericordias divinas a favor de los miserables pecadores,
yo reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Ti en quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades.

Con plenísima seguridad de ser por Ti socorrido, Tú eres mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto te digo y te diré en todos mis apuros y peligros:
“Dulce corazón de María, se la salvación mía”.

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza o la espina de la tribulación llague a mi alma:
“Dulce corazón de María se la salvación mía”.

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones unidos para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia:
“Dulce corazón de María, se la salvación mía”.

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad cuando se aumenten las angustias de mi alma
y los ataques de mis enemigos:
“Dulce corazón de María se la salvación mía.

Estas gracias espero alcanzar de ti Corazón Inmaculado de María
A fin de que pueda verte y gozar de Dios en tu compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.


 



ORACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


ORACIÓN DE PETICIÓN POR LOS SACERDOTES...

Oración de petición por los sacerdotes

Padre Nuestro que estás en el Cielo:
Para que Tu Nombre sea santificado,
Señor, danos sacerdotes.

Para que Tu Reino venga a nosotros,Señor, danos sacerdotes.
 
Para que nos comuniquen el pan de la Palabra y de la Eucaristía, Señor, danos sacerdotes.
 
Para que en Tu Nombre perdonen nuestras ofensas,
Señor, danos sacerdotes.
 
Para que nos enseñen a perdonar a los demás,
Señor, danos sacerdotes.

Para que nos auxilien en nuestra lucha contra las tentaciones, Señor, danos sacerdotes.
 
Para que en el momento de nuestra muerte nos ayuden a vernos libres del mal, Señor, danos sacerdotes según tu corazón.
 
Amen




PADRE NUESTRO...

Padre Nuestro
 
Padre nuestro que aquí te encuentras santifica nuestras actitudes para que podamos santificar tu nombre.
Venga hacia nosotros tu riqueza interior y tu ejemplo de bondad. Que tu voluntad , sea la nuestra y que sepamos valorar a nuestro hermano, independiente de su color y situación económica.
 
El pan nuestro de cada día , sea compartido en tantas partes sean necesarias, para que podamos alimentar a nuestro hermano más hambriento y falto de atención.

Perdona nuestras flaquezas, y las tantas veces en que la vanidad gritó más alto que la espiritualidad. No permitas que yo continúe presa y sumisa a los valores materiales y llévanos a la construcción de un nuevo mundo, donde el amor sea la única bandera.
 
Que yo sepa entender que la cruz que en mis hombros pesa tanto, es el precio de mi aprendizaje , y que todas las veces que yo mire a mi alrededor y no te encuentre, es que tu me cargas en tu cuello sin yo darme cuenta.
 
Que yo no te culpe por mi sufrimiento, o por la insatisfacción, y que yo aprenda a encontrar un camino de luz y verdad en todos las preguntas e indecisiones.
 
Líbrame del egoísmo, la falta de perdón y de solidaridad, que me impide ser mejor. Cúbreme con tu Manto para que yo pueda ser siempre un ejemplo de bondad y un camino de luz

        Amen.

La curación de un niño.


LA CURACIÓN DE UN NIÑO

La curación de un niño

Jesús oró por los niños, consciente de que ellos guardan un lugar especial en el corazón de Dios.
 Él oró por ellos con una fe inmutable en el poder de Dios para bendecirlos y sanarlos.
 Jesús sabía que Dios siempre está presente en cada niño como vida, salud, fortaleza y
perfección puras.
 Él demostró una y otra vez que un corazón amoroso y una mente llena de fe pueden manifestar
 este espíritu morador de vida.

Desde el tiempo en que Jesús sanó a los niños hasta el momento presente, el poder sanador de
 Dios no ha cambiado. Al orar por un niño, mantén tus pensamientos en calma y tu fe fuerte.
Ve la vida -un torrente continuo de vida-fluyendo sin obstáculos en cada célula.
 Ve con resolución más allá de las apariencias y ve al niño o a los niños que deseas bendecir
 sostenidos, envueltos y rodeados por el amor  de Dios y fortalecidos por la vida divina.
Ve todas las funciones de mente y cuerpo trabajando en armonía que crea salud.

Permite que éste sea tu pensamiento y tu oración: Eres creado a la imagen y semejanza de Dios.
 La salud y la perfección están establecidas en ti.

Los niños, con su fe sencilla y su disposición innata de expresar vida, responden rápidamente
a los pensamientos y las palabras positivas de vida y salud. Responden al amor y a la oración
fervorosa con la misma seguridad con que la planta responde al calor y a la luz del sol.

Poner tus preocupaciones en manos de Dios en oración te bendice y te eleva.
 El niño por quien oras sentirá de manera innata tu fe y tu paz mental, las cuales fortalecerán
 su fe y paz mental y acelerará el proceso de curación. Una vez que has puesto tus preocupaciones
 en manos de Dios en oración, eres completamente libre para abrir tu corazón al niño que busca tu
amor y tu seguridad.

Recuerda que nada es demasiado para pedir a Dios y nada es demasiado pequeño para que el poder
de Dios lo armonice, sane o ajuste. A medida que oras, eres un canal para el poder sanador de Dios.
Llamas al espíritu de Dios de vida perfecta a la actividad.
 Pequeñas Semillitas

Invocación a la confianza.


INVOCACIÓN A LA CONFIANZA

 Invocación a la confianzaAutor: A. Pangrazzi

Ayúdame Señor, a creer que detrás de las nubes está el Sol; que los desnudos árboles de otoño
volverán a vestirse de hojas, si tengo la paciencia de esperar.

Ayúdame Señor, a comprender que para alcanzar la cima de la montaña hay que atravesar el largo valle.
Que la vela difunde su luz a base de consumirse poco a poco.

Ayúdame Amado Señor, a desprenderme de las pretendidas seguridades que no puedo tener y que
me hacen tan inseguro; ayúdame a comprender que mis temores aumentan mi inquietud y
mi impaciencia.

Ayúdame Señor, a aceptar mis limitaciones.

Confío en tí como un niño que se siente seguro en brazos de su madre.

Ayúdame a caminar por donde no puedo ver sabiendo que tú estás ahí conmigo. 

Calma mi paso Señor.


CALMA MI PASO SEÑOR...

¡Calma mi paso, Señor!Desacelera los latidos de mi corazón, calmando mi mente.
Diminuye mi ritmo apresado con una visión de la eternidad del tiempo.
En medio de las confusiones del día a día, dame la tranquilidad de las montañas.
Retira la tensión de mis músculos y nervios con la música tranquilizante de los ríos de aguas constantes que viven en mis recuerdos.
Ayúdame a conocer el poder mágico y reparador del sueño.
Enséñame el arte de tomar pequeños descansos: reducir mi ritmo para contemplar una flor, charlar con un amigo, acariciar a un niño, leer un poema, oír una música preferida.
Calma mi paso, Señor, para que yo pueda percibir en medio de la incesante labor cotidiana de los ruidos, luchas, alegrías, cansancios o desalientos Tu presencia constante en mi corazón. Calma mi paso, Señor, para que yo pueda entonar el cántico de la esperanza, sonreír para mi prójimo y callarme para escuchar Tu voz.
Calma mi paso, Señor, e inspírame a enterrar mis raíces en el suelo de los valores duraderos de la vida, para que yo pueda crecer hasta las estrellas de mi destino mayor.
¡Gracias, Señor, por el día de hoy, por la  familia que me diste, mi trabajo y, sobretodo, por Tu presencia en mi vida.